Adquirir una moto de segunda mano puede ser una excelente opción, pero es fundamental realizar el cambio de titularidad cuanto antes. Con este trámite, el vehículo queda inscrito oficialmente a tu nombre en la Dirección General de Tráfico (DGT), lo que te permite circular con tranquilidad, cumplir con la normativa vigente y evitar sanciones o problemas administrativos en el futuro.